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Nunes
Garcia. Catedral de Río y posteriormente director de
música de la Capilla Real. Su producción que alcanza
a más de doscientas obras se centra primordialmente en
la música religiosa y en algunas óperas que alcanzaron
éxito. Su Abertura em re es una pieza de la cual
no se sabe con certeza a cual de las óperas u obras de
teatro corresponde o si fue una creación independiente.
Es una buena muestra del estilo compositivo de Jose Mauricio,
muy próximo a los modelos mozartianos y beethovenianos
de la primera época (nuestro compositor era mayor en tres
años que Beethoven). Estructuralmente la obra tiene la
forma tradicional italiana (Larghetto - Allegro) y su temática
gira alrededor de cuadros dramáticos que bien podrían
adecuarse a los gustos teatrales de la época. Es notable
el uso del clarinete como instrumento favorecido por bellos solos,
sustituye al oboe que por aquellos años había sufrido
un marcado eclipse. Este hecho además podría ser
un indicio de que la Abertura em re puede corresponder a una época
bastante tardía cuando Nunes García había
ya dejado el puesto de maestro de la Capilla Real.
Alexandre
Levy (1864 - 1892) vivió todas las influencias del
romanticismo del final del siglo XIX en Brasil. Compositor, pianista,
director y crítico musical, nació en la ciudad de
Sao Paulo, hijo del clarinetista francés Louis Levy, fundador
de uno de los principales comercios de música de la época,
la Casa Levy. Su estreno como pianista se produjo cuando tenía
ocho años y su talento fue comparado con el de Mozart por
los críticos de su tiempo. La cultura francesa y la música
de Schumann influenciaron en su forma de componer, lo que no le
impidió el utilizar temas étnicos y populares en
su música.
Werther
es una obra llena de lirismo inspirada en la obra de Goethe Las
tribulaciones del joven Werther de 1774, uno de los puntos de
partida para el establecimiento de la imagen trágica del
héroe romántico, que irónicamente, sería
encarnado por el propio Levy en 1892, cuando murió prematura
y misteriosamente, a sus 28 años de edad.
Oscar
Lorenzo Fernández (1897 - 1948), hijo de españoles
y fundador, con Villa - Lobos de la Academia Brasileira de Música,
nació en Río de Janeiro en el mismo año del
cearense Alberto Nepomuceno, otro de los precursores del nacionalismo
musical brasileño. Fernández aprendió el
piano de oído y recibió de su hermana las primeras
lecciones de teoría. Tocaba en bailes y componía.
A los veinte años ingresó al Instituto Nacional
de Música donde estudió con Enrique Oswald, Francisco
Braga y Federico Nascimento, su mentor. Composiciones suyas fueron
premiadas en el Concurso Nacional de 1922 en el centenario del
Grito de Ypiranga. Inició su etapa nacionalista estrenando
su Trío brasileiro. Su consagración llega con la
suite Reisado do pastoreio. Movido por los manifiestos
modernistas de Mário de Andrade, Fernández se inspiró
en temas afro-brasileños, amerindios y caboclos (port:
zambos) y creó entre otras el Valsa suburbana y la ópera
Malazarte basada en textos de Graca Aranha, principal mentor de
la Semana de Arte Moderno. Director y profesor, fundó el
Conservatório Brasileiro de Música, activo hasta
hoy en Rio. Después del enorme éxito de su poema
sinfónico amerindio Imbapara, el estreno de Reisado do
pastoreio se produjo el 29 de agosto de 1929 en Río con
la Orquesta del Instituto Nacional de Música bajo la dirección
de Francisco Braga. Es una suite orquestal dividida en tres partes,
la última de las cuales, el Batuque, gozó de gran
éxito mundial que fue interpretado por Toscanini, Bernstein
y Kussevitsky. En esta oportunidad se escucha la obra completa
con todas sus partes.
Mozart
Camargo Guarnieri (1907 - 1993) recibió clases de piano
a partir de los diez años de edad con Virginio Dias. En
1923 se trasladó a Sao Paulo, comenzando a tocar en orquestas
y cines de esta ciudad a fin de ayudar en la economía doméstica.
En 1928 conoció a Mario de Andrade, el cual se convirtió
en su maestro intelectual. Muchas de las canciones escritas por
Camargo Guarnieri lo fueron sobre textos de Mário de Andrade,
incluyendo la ópera Pedro Malazarte. En 1938 recibió
una beca para estudiar en París con Charles Koecklin, Franz
Ruhlmann y Nadia Boulanger. Durante la década de los años
cuarenta sus obras musicales comenzaron a ser interpretadas en
el mundo, entre ellas varias sonatas, sinfonía, conciertos
y otras piezas, escritas en portugués y lenguas africanas
y amerindias; solamente después de ser conocido en el extranjero
su obra comenzó a ser apreciada también en Brasil.
En 1944 recibió varios premios en los Estados Unidos que
le confirieron una cierta notoriedad. Entre ellos, se clasificó
en segundo lugar en un concurso llevado a cabo en Detroit para
elegir la "Sinfonía de las Américas".
El legado musical de Camargo Guarnieri se encuentra teriormente.
Dança
selvagem corresponde al año 1931 y su orquestación
se produjo poco después. De ella dice Mário de Andrade:
"la pieza fue construida en la forma ABA. El primer tema
posee una calidad indígena primitiva y el segundo tiene
el espíritu de las cirandas.
Dança
negra fue instrumentada en 1947 procediendo en su versión
pianística del año anterior. Una detallada descripción
apareció en la edición para piano: "Con-tiene
un período doble expuesto cuatro ve-ces. Surgió
de una visita a una ceremonia de candomblé en Bahía
y sus ostinati oscuros y agoreros reciben gran resonancia a través
de la orquestación."
Dança
Brasileira fue compuesta en su versión pianística
en 1928 y transformada para orquesta en 1931. Logró esta
obra gran predicamento en Estados Unidos y Europa siendo dada
a conocer por Leonard Bernstein y la Filarmónica de Nueva
York. Judith Caberte dice: "En la Danza Brasileira entran
en juego una porción de elementos característicos
brasileños. Frases descendentes, notas repetidas, ritmos
nuestros y séptimas menores. Aprovecha así el documento
popular".
Héitor
Villa-Lobos (1887- 1959) Autor de un catálogo de colosales
proporciones, con cerca de dos mil composiciones que abarcan todos
los géneros, Héitor Villa-Lobos es la figura esencial
de la música brasileña. De madre indígena,
sus primeras lecciones musicales las recibió de su padre,
violoncelista aficionado. El violoncelo, precisamente, iba a ser
su primer instrumento músico; más tarde aprendió
a tocar el piano y varios instrumentos de viento. Formado musicalmente
al margen de las instituciones y los conservatorios oficiales,
fueron determinantes los viajes que realizó al interior
de Brasil a partir de 1906, en que conoció los cantos tradicionales
de los indios de la selva amazónica, que ejercerían
una influencia decisiva en la conformación de su estilo,
caracterizado por una absoluta originalidad formal y armónica,
libre de las convenciones del nacionalismo más académico,
pero en el que la recreación, más que la alusión
directa, de melodías y ritmos indígenas ocupa un
lugar preferente.
En 1915 se dio a conocer, no sin polémica, en un concierto
celebrado en Río de Janeiro e integrado todo él
por sus propias composiciones, cuya novedad chocó con el
conservadurismo del público asistente. Una beca concedida
en 1923 por el gobierno brasileño le permitió afianzar
su formación en París; a su regreso ejerció
la enseñanza en distintos centros, al tiempo que su música
conquistaba el reconocimiento internacional.
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